"Feijoo compara la «provocación» de Zarrías con el ataque
de la ex ministra Álvarez al Plan Galicia"
... y "en el mismo plano que las declaraciones en las que
la líder de UPyD, Rosa Díez, utilizó para referirse a Zapatero
la expresión «gallego, en el sentido más peyorativo del término".
BIEN...
SUGERENCIAS PARA NÚÑEZ FEIJOO:
- ¡Qué decir de los gamberros que rompen el mobiliario
urbano mostrando una total desconsideración con los
ciudadanos, de una forma que recuerda inevitablemente
a los ataques de Rosa Díez a Galicia!
- ¡¿Y las industrias contaminantes, que ensucian nuestros
ríos con vertidos incontrolados, en un ataque frontal a las
normas de convivencia muy parecido al perpetrado por
Rosa Díez contra todos los gallegos?!...
- ¿Acaso no es reprobable la actitud de los conductores
ebrios, que ponen en peligro todas nuestras vidas
mostrando un desdén hacia sus semejantes parejo
al desprecio evidenciado por Rosa Díez con sus insultantes
declaraciones sobre nuestra tierra?
- El creciente paro entre las familias gallegas hace mella
en la ya herida autoestima de los ciudadanos de a pie, que
también tuvieron que soportar las intolerables declaraciones
despectivas de Rosa Díez...
- Los recortes de cupos de pesca la UE se perciben por el
sector pesquero de Galicia como un sangrante agravio hacia
nuestra comunidad, sólo unas semanas después del cometido
por Rosa Díez en...
- Cuando el toro mató a Manolete, el genial diestro debió
de sentir una sensación de impotencia sólo comparable a la
de los gallegos cuando...
martes 16 de marzo de 2010
lunes 15 de marzo de 2010
Queremos (que la Administración os fuerce a todos a usar el) gallego
Queremos galego - Andrés Freire (en ABC)
Es el nuevo eslogan del nacionalismo lingüístico. «Queremos galego», manifiestan con su habitual entusiasmo. Nuestra primera reticencia: la oración carece de sujeto explícito y uno desconfía por sistema de las oraciones sin sujeto. Permiten lanzar piedras y esconder manos: «Oye, dicen que...», «se rumorea que...»
El sujeto gramatical, sin embargo, es un «nosotros» que se oculta. ¿Quién es el nosotros que dice «queremos gallego»? Probablemente los manifestantes piensen que ese nosotros es un «los gallegos», según esa sinécdoque tan nacionalista: son una parte de la población, casi partija si atendemos a los datos, que se considera con derecho a hablar en nombre de todos, o pobo galego.
La oración es sólo predicado: queremos galego. No dice «queremos ao galego», lo que sería una encomiable proclamación de su amor a la lengua, sino «queremos galego», como quien quiere pan o agua. Notamos, pues, que no es una declaración de amor (quiero a alguien), sino una expresión de voluntad urgente (quiero esto).
Pero a ese verbo de voluntad (querer) le hace falta algo. Le hace falta el verbo auxiliar que complete y limite su alcance. Le hace falta un acompañante como hablar (quiero hablar galego), leer (quiero leer galego), estudiar (estudiar galego). Entendemos por qué falta el auxiliar: nada les impide hablar, escribir, estudiar, cantar, hacer pelis en gallego.
Y esta carencia de auxiliar nos apunta la clave para comprender la protesta: en el fondo, su afán por el gallego no conoce límites. El alcance de su voluntad es totalizador. Para ellos, el idioma es el más alto objetivo de la sociedad gallega, en tanto que comunidad de gentes (nación, región, país, escoja el lector la palabra). A él todo ha de estar subordinado; ante ese tótem, no hay precio ni peaje que no se deba pagar. Observen el debate educativo en Galicia: el establishment político-cultural da por sabido que el principal objetivo del sistema escolar gallego es la conservación y expansión del idioma.
Por ello es imposible el consenso con el nacionalismo lingüístico. Todo acuerdo que firma ha sido y será, únicamente, una parada táctica en el camino que conduce a una clara dirección: el gallego como única lengua de Galicia; el castellano como lengua foránea que acaso haya que usar de vez en cuando por necesidad. De ahí que un eslogan más sincero hubiera sido: Queremos que la Administración os fuerce a todos a usar el gallego.
"La lengua de los nacionalistas no es la lengua de los lingüistas."
Es el nuevo eslogan del nacionalismo lingüístico. «Queremos galego», manifiestan con su habitual entusiasmo. Nuestra primera reticencia: la oración carece de sujeto explícito y uno desconfía por sistema de las oraciones sin sujeto. Permiten lanzar piedras y esconder manos: «Oye, dicen que...», «se rumorea que...»
El sujeto gramatical, sin embargo, es un «nosotros» que se oculta. ¿Quién es el nosotros que dice «queremos gallego»? Probablemente los manifestantes piensen que ese nosotros es un «los gallegos», según esa sinécdoque tan nacionalista: son una parte de la población, casi partija si atendemos a los datos, que se considera con derecho a hablar en nombre de todos, o pobo galego.
La oración es sólo predicado: queremos galego. No dice «queremos ao galego», lo que sería una encomiable proclamación de su amor a la lengua, sino «queremos galego», como quien quiere pan o agua. Notamos, pues, que no es una declaración de amor (quiero a alguien), sino una expresión de voluntad urgente (quiero esto).
Pero a ese verbo de voluntad (querer) le hace falta algo. Le hace falta el verbo auxiliar que complete y limite su alcance. Le hace falta un acompañante como hablar (quiero hablar galego), leer (quiero leer galego), estudiar (estudiar galego). Entendemos por qué falta el auxiliar: nada les impide hablar, escribir, estudiar, cantar, hacer pelis en gallego.
Y esta carencia de auxiliar nos apunta la clave para comprender la protesta: en el fondo, su afán por el gallego no conoce límites. El alcance de su voluntad es totalizador. Para ellos, el idioma es el más alto objetivo de la sociedad gallega, en tanto que comunidad de gentes (nación, región, país, escoja el lector la palabra). A él todo ha de estar subordinado; ante ese tótem, no hay precio ni peaje que no se deba pagar. Observen el debate educativo en Galicia: el establishment político-cultural da por sabido que el principal objetivo del sistema escolar gallego es la conservación y expansión del idioma.
Por ello es imposible el consenso con el nacionalismo lingüístico. Todo acuerdo que firma ha sido y será, únicamente, una parada táctica en el camino que conduce a una clara dirección: el gallego como única lengua de Galicia; el castellano como lengua foránea que acaso haya que usar de vez en cuando por necesidad. De ahí que un eslogan más sincero hubiera sido: Queremos que la Administración os fuerce a todos a usar el gallego.
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Entrevista a Francisco Caja en torno a su libro La raza catalana."La lengua de los nacionalistas no es la lengua de los lingüistas."
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