jueves, 24 de noviembre de 2011

Waiting for Miss Churchland

Augurio, vaticinio, promesa (1984):
A medida que entendemos cómo funciona el cerebro, llegaremos a entender como es que el cerebro "teoriza", es "racional" o "comprende". Descubriremos principios generales de las operaciones del cerebro que tal vez cambien, y cambien radicalmente, nuestras concepciones epistemológicas existentes.
- Patricia Churchland, "probablemente la mejor filósofa de los tiempos modernos".
**

El pensamiento mágico:
- ¿En qué proyecto, investigación o rama de la ciencia tiene puestas más esperanzas y por qué?
- En las neurociencias. Porque mejorarán el mundo.

**

Y a partir de ahí, la impaciencia, la especulación, las pajas mentales:
- "Yo jugueteo con la inexistencia del libre albedrío".

5 comentarios:

  1. La libertad se entiende mejor si se tiene en cuenta que somos organismos sujetos a unas restricciones fisiológicas y lógicas (sin fisio). La libertad no se da en el vacío, sino en un ambiente del que uno forma parte activa. Tenemos una historia escrita en nuestros genes que determina en cierto grado lo que se puede esperar que hagamos con mayor libertad y lo que se puede esperar que hagamos a la desesperada, si se diera el caso. Lo que se denomina pensamiento irracional es, en muchos casos, la razón evolutiva. Los sesgos cognitivos descubiertos por Kahneman y Tversky son fallos en un sistema intuitivo que es perfectamente funcional para casi todas las situaciones en las que se usa. Los heurísticos, atajos mentales para resolver problemas complejos de forma rápida, son necesariamente anteriores al pensamiento deliberativo, los casos únicos anteceden a las estadísticas. De hecho los mecanismos neuronales que se convierten en prontos siguen ahí, porque la evolución construye sobre lo que hay, no sobre una hoja en blanco. Siguen ahí y guían al mismo pensamiento deliberativo, sin que este lo sepa, en sus deliberaciones. Gran parte del pensamiento deliberativo, de la acción, que es acción, del lóbulo frontal, es inhibición de impulsos. La razón es en parte inhibición de una respuesta automática y en parte la capacidad para, una vez inhibida esta, buscar una respuesta que resulte más adaptativa (si lo fuera menos no habría evolucionado el raciocinio).

    ¿Qué entendemos por libre albedrío? Quizás sólo sea otro de nuestras asíntotas conceptuales que no se refieren a una realidad inequívoca. Es estúpido afirmarlo, como lo es negarlo, porque el concepto es tan ambiguo que cualquier idiota puede hablar de él y decir una verdad al respecto, mezclada con dos o tres ideas falsas o indemostrables.

    ResponderEliminar
  2. No sé quien eres Javier Moreno pero sí que tú respuesta es de los más ajustada al problema que he leído en mucho tiempo. Enhorabuena.

    ResponderEliminar
  3. Gracias Theo, la completo aquí. Perdón por el autobombo.

    ResponderEliminar
  4. Me temo que no ha pillado el fondo del asunto, del cual las divagaciones de alguno sobre el libre albedrío -y sobre todo de la responsabilidad personal- no representa aquí más que un efecto entre otros posibles.
    En expresión pedestre podríamos llamarlo "las prisas".
    Para algunos el advenimiento del progreso es demasiado lento y por eso sus cerebros buscan acelerar el proceso especulando en base a unas pistas fragmentarias, siguiendo las cábalas que pueda inspirar "la promesa".
    De ahí a pasar a la acción, un paso. Las medidas legislativas suelen ser habitualmente de las más apetecidas, como se puede observar en el artículo de Eagleman.
    Salvando las distancias es como pasar del mero marxismo al leninismo.
    Las prisas.
    La "gradual elevación de la comprensión humana que acompañe al desarrollo de la ciencia" de que hablaba Darwin, un proceso natural que ocurra a su propio ritmo, es la contrapartida.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  5. Es curioso que el augurio, vaticinio, promesa...etc se hiciera en el año que da título a la novela de Orwell.

    Prefiero desbrozar las hierbas antes de meterme a cavar hoyos.

    ResponderEliminar