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miércoles, 20 de abril de 2011

Tertsch profana al Santo

Hermann Tertsch - ¿Traidor, dices?
ABC - 19/04/2011

EL sumo sacerdote del periodismo de corrección izquierdista de este país es Iñaki Gabilondo. «Su palabra es la ley» para muchos españoles —y españolas, que diría— que lo consideran el yerno ideal. Idealista, tierno, vulnerable, sensible, es el adalid de lo políticamente correcto y lo periodísticamente humano. Porque no levanta la voz mientras sufre por nosotros. Por los vascos, por supuesto, y por los bosques, por el cambio climático y los linces, por los toros, por los visones de granja y por los despedidos por crueles directivos que encima se pagan primas —salvo si se llama Cebrián—. Por la ceguera y la violencia de los hombres y las cuitas eternas de las mujeres, buenas y sabias todas menos Esperanza Aguirre. Sufre por la brutalidad de los norteamericanos blancos y heterosexuales, por las almas tiernas de todo inmigrante de color. Sufre por el colonialismo que fue y las multinacionales opresoras de hoy. Detesta a la derecha que exporta armas y le decepciona la izquierda que las exporta mucho más. Es incondicional en su adhesión a las víctimas tras un atentado pero implacable con sus familiares dos días después si caen, pobres imbéciles, en las garras manipuladoras de la derecha.. Le duele mucho la hostilidad en España hacia el Islam moderado, tan tolerante. Tanto como la zafiedad y el fanatismo de los católicos españoles, siempre empeñados en azuzar cruzadas. Le indignan, eso sí, la Iglesia, guarida de pederastas y el Vaticano, centro de conspiración antidemocrática.

Y le asusta mucho, muchísimo, la ultraderecha. Hay muchísima, ya saben. Baste decir que están allí donde se viola el código de buena conducta de Gabilondo. Desde la derecha que no quiere ser partido satélite en un régimen socialista, a cualquier ciudadano europeo harto de pagar impuestos para que los sindicalistas españoles o griegos se suban los sueldos y arramplen con las subvenciones, todos son ultraderechistas. Ante tal amenaza, llama sin cesar a unirse al movimiento de la verdad humanista que son Felipe —¡que pena lo del GAL!—, Zapatero, —¡tan bueno y tan mala suerte!— y él, el trovador de la armonía que habla de consenso con Zapatero ante las cámaras para convenir con él después en las virtudes del enfrentamiento y la tensión. Rajoy es bueno cuando va a radio Gabilondo a imitar las letanías socialdemócratas, pero un canalla cobarde en cuanto le pone una pega al presidente Zapatero. Últimamente le preocupa el fascismo en televisión, porque hay canales muy modestos que dicen cosas que a él no le gustan, mientras el canal que decía todo lo que le gusta a él cerró por quiebra. Ahora dice que se meten con él. No sabe lo que es eso. Sólo los amigos de Gabilondo tienen secciones fijas en periódicos y televisión para insultar a periodistas discrepantes. Para sacar a diario de contexto sus frases, tergiversarlas y manipularlas y alimentar foros de odio para partidarios de palizas, cerrar televisiones y acabar con «los fachas».

Ahora dice Gabilondo que Aznar es un traidor. Por decir que nuestra economía va mal. Lo dice el amigo de quien negociaba con ETA a espaldas del Gobierno de España mientras firmaba con éste un pacto antiterrorista. Las palabras públicas no pueden ser traición, los acuerdos secretos con enemigos del Estado lo son. Quien ayudó a asediar las sedes del enemigo en jornada de reflexión. Quien aplaude unas negociaciones en las que se dijo que «lo que conviene al Gobierno conviene a ETA y viceversa». Quien jaleó un acuerdo con separatistas y terroristas a partir de El Tinell para proscribir a media España. ¿Y de traición nos habláis?
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martes, 6 de noviembre de 2007

Gabilondo “explica" lo de los terroristas suicidas.

¿Que a qué terroristas suicidas nos estamos refiriendo?
Sí hombre, fue en aquella emisora... seguro que os acordáis... La que recibió el premio Ondas 2004 "por la cobertura realizada por sus Servicios Informativos entre el 11 y el 14 de marzo de 2004, que convirtió a esta cadena en un referente informativo nacional e internacional en unos días decisivos para la vida española".

se dijo entonces que
"Las fuentes consultadas por la SER confirman que una persona llevaba tres capas de ropa interior y estaba muy afeitada, una práctica muy habitual entre los comandos suicidas islámicos antes de inmolarse."

es una historia ya contada:
A la una y media de la noche del jueves al viernes Carmen Baladía Olmedo, directora del Instituto Anatómico Forense (IAF) confirma entonces que no se ha hallado nada que permita especular con la existencia de un terrorista suicida entre las víctimas mortales.
No obstante, los oyentes de la radio de Polanco todavía escucharán a Iñaki Gabilondo, en Hoy por Hoy, expresarse en estos términos: «Fuentes de la lucha antiterrorista han apuntado a la cadena SER la posibilidad de que un terrorista se haya inmolado [sic] en uno de los trenes. Sin embargo, tanto el Ministerio del Interior como el portavoz del Gobierno niegan esta información, al menos por el momento». A decir verdad, tanto Interior como el portavoz del Gobierno desmentían tal información; la desmentían, no la negaban. Tampoco es lo mismo perpetrar un atentado suicida, matarse uno mismo y asesinar a los demás, que inmolarse. Un locutor de la casa recoge el testigo de la locución e hila más fino: «Las fuentes consultadas por la SER confirman que una persona llevaba tres capas de ropa interior y estaba muy afeitada, una práctica muy habitual entre los comandos suicidas islámicos antes de inmolarse». Sic, de nuevo.

Pues de este suicida y de otras cosas ha hablado Gabilondo, que ha estado realmente sembrado, en su intervención hoy en el Nueva Economía Fórum.


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El que fuera director y presentador del programa más oído de la radio española, ha echado el terrorista suicida sobre la periodista que, "desde la calle", informó de la cuestión.

"Ella habló después de dar fiabilidad a sus fuentes, que además eran fuentes solventes. Esta información, además, se dio entre ocho millones de informaciones más. Yo no me he sentido ni compalcido ni no complacido porque yo nunca he dudado de que esa compañera lo estaba haciendo, y lo hace, estupendamente bien".

Según Gabilondo, esta información "pasó todos los filtros de la veracidad. ¿Que luego se confundió? Pues no pasa nada. Se pide perdón y punto. Y yo, que era el responsable de todas las informaciones que al final salían al aire soy el gran responsable. Por eso nunca he dicho ni diré nada a la compañera".

Ha asegurado Gabilondo,

"Yo no me acordaba de que había elecciones. Sí que había gente que se acordaba. Y desde luego no era yo".

Y también, criticando a 'El País':

"Después de la sentencia colocar en plano de equivalencia al PP y al PSOE me parece un error".

[Continúa...]
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Por ello se preguntó "cómo no se ha parado desde el primer momento" a estos medios, de quienes dijo "no poder entender sus intenciones" y objetivos, aunque apuntó a un interés comercial y al "negocio extraordinario de la teoría de la conspiración" al margen de un "interés político".
"Me parece lamentable, un deshonor y una vergüenza para la profesión, pero que lo haga la cadena de la Iglesia es un escándalo", dijo en referencia a la Cope.

[Continúa...]

¿He leído bien? ¿Es que Gabilondo, más de tres años y medio después, ha pedido perdón?
No me ha quedado nada claro.

miércoles, 20 de diciembre de 2006

Un pez llamado Gabilondo

Lo retrata hoy Gistau en El Mundo.