sábado, 18 de abril de 2009

Susomaquia

Supone una auténtica lucha dilucidar esta pregunta que se hace PFB en su blog: Suso de Toro, ¿resentido, ignorante o simplemente imbécil?

viernes, 17 de abril de 2009

Paradojas de la “normalización” del gallego

Que no nos engañe el tópico: la historia lingüística de España es una historia muy normal. Sólo se distingue de las del entorno por la precocidad y facilidad con la que la variante castellana se impuso sobre las otras variantes surgidas tras la fragmentación del latín. Este proceso lingüístico, por el cual una de las modalidades orales del territorio se convierte en dominante y común, es un proceso constante en todas las comunidades históricas. Es en ese contexto lingüístico en el que durante los últimos treinta años el galleguismo ha elaborado e impulsado el llamado proceso de “normalización”. Pero el resultado no ha sido precisamente el que esperaban sus promotores.

La revista Papeles de FAES ha publicado en su número 95 un artículo del filólogo Andrés Freire que recoge parte de una conferencia suya pronunciada recientemente en La Coruña y Vigo.
El título del artículo es «Las paradojas de la “normalización” del gallego» y puede descargarse desde este enlace.

[Actualización]
FAES no ha incluido, debido al formato usado en sus publicaciones, todas las notas originales del artículo de Andrés Freire. La gente de la "Mesa por la libertad lingüística" sí las incluye en su versión web, que puede consultarse aquí.
**
Otro artículo del mismo autor:
- El día que “La Coruña” desapareció.

El inquebrantable compromiso galleguista de Núñez Feijóo

Esta mañana, en el Panteón de Gallegos Ilustres (me permito añadir algunos enlaces a la crónica de El Correo Gallego):
Núñez Feijóo recordó que nueve meses antes acudió con representantes de su partido al mismo lugar para pedir "iluminación" a los gallegos ilustres ante los difíciles tiempos que se avecinaban y a hacer notar la "firmeza del compromiso galleguista". Según el líder del PPdeG, que ayer fue elegido presidente de la Xunta en el Parlamento, nueve meses después ha querido regresar al mismo lugar para mostrar su "inquebrantable compromiso galleguista". "Un compromiso con el país al que pertenecemos y amamos, un compromiso con su progreso material, pero también con su lengua y con su cultura, un compromiso con el desarrollo de una cultura milenaria que queremos seguir desarrollando en libertad, un compromiso con la recuperación del inmenso patrimonio cultural", dijo. Con este objetivo, Núñez Feijóo señaló que pondrá en marcha la idea del actual presidente del Consello de la Cultura Galega de hacer de la Abadía de San Domingos de Bonaval el lugar en el que estén representados "si no físicamente, al menos simbólicamente, todos los gallegos ilustres".

El presidente electo gallego reiteró su compromiso de que cultural, política y socialmente gobernará "sin exclusiones" y abogó por respetar la pluralidad del país y por atender a las "verdaderas necesidades" sentidas en la calle por los gallegos. "Brañas, Castelao, Rosalía y otros que aquí yacen y que estarán representados entendieron que el futuro de Galicia pasaba por su autonomía política. Toca rendirles homenaje y decir que estaban en lo cierto", aseguró. La autonomía es lo que los gallegos necesitan para avanzar en España, en Europa y en el mundo, se mostró convencido Núñez Feijóo.
Y ayer, en el acto de investidura como nuevo Presidente de la Xunta, ofreció voluntariamente un "gran pacto sin fecha de caducidad" a la oposición (aclaremos: PSOE y BNG) en busca de consenso en determinados asuntos clave. En concreto para pactar la postura de Galicia en la negociación del modelo de financiación autonómica, para configurar políticas activas de empleo, para reformar el Estatuto de Autonomía y para defender la libertad lingüística.
O sea, tengo mayoría absoluta pero quisiera compartir una parte importante de mi poder legítimo con la banda del «cordón sanitario», si tienen a bien aceptármelo.
Porque me apetece, mira.
***
Y una pregunta pertinente de Vidal-Quadras tocante a la cuestión planteada de la reforma estatutaria: ¿Es que Feijóo considera que de lo que se trata es de forzar la Constitución hasta el límite para incrementar las competencias autonómicas con independencia de las consecuencias sobre la eficacia y fortaleza del Estado y sobre la cohesión nacional?

--
[Actualización]
"Nos momentos previos de asumir a maior responsabilidade da miña vida, quero pedir axuda aos nosos devanceiros, para que sigan alumeando desde o ceo o noso camiño e proceder".

viernes, 3 de abril de 2009

Bebé medicamento

Dios ha creado el hombre a su imagen y semejanza: "varón y mujer los creó" (Gn. 1, 27)
El deseo de un hijo no puede justificar la “producción” del mismo (Dignitas Personae).

Dos semanas antes de la manifestación del 29-M la prensa informaba de la buena marcha en el tratamiento clínico de Andrés, un niño de siete años afectado por una anemia congénita hasta ahora incurable.
Para ello fue preciso que los padres de Andrés trajeran al mundo un nuevo hijo, libre de la enfermedad y con idéntico perfil de histocompatibilidad, del que se podría emplear el cordón umbilical para curarle. Con ese propósito expreso nació Javier.
Para ello hubo que someter previamente a un Diagnóstico Genético Preimplantacional (DGP) varios óvulos de la madre fertilizados in vitro por espermatozoides del padre con el objeto de buscar un candidato idóneo para la posterior implantación en el útero materno, quedando descartados el resto de embriones.
Hay que resaltar que este proceso de análisis de los embriones se realiza en una etapa muy temprana, hacia el tercer día tras la fecundación, cuando estos tienen unas 6 u 8 células y presentan un aspecto similar a esta imagen


Como dato de referencia cabe señalar que en condiciones naturales de procreación un óvulo recién fecundado tardará unos 14 días en completar su anidación en el útero. A partir de entonces es cuando empieza a formarse la llamada estría (o línea) primitiva.

Si, como hemos visto, la Iglesia Católica no aceptaría siquiera la producción de un único embrión por fertilización in vitro fundada en el deseo genuino de un matrimonio de tener un hijo y formar una familia, no es de extrañar que este tipo de procedimiento le parezca mucho peor, de "mentalidad eugenésica", donde el embrión que saldrá adelante es programado, preparado y seleccionado entre otros candidatos que serán desechados (las cursivas son de la fuente):
El diagnóstico preimplantatorio –siempre vinculado con la fecundación artificial, que ya de suyo es intrínsecamente ilícita–se ordena de hecho a una selección cualitativa con la consecuente destrucción de embriones, la cual se configura como una práctica abortiva precoz. El diagnóstico preimplantatorio es por lo tanto expresión de aquella mentalidad eugenésica «que acepta el aborto selectivo para impedir el nacimiento de niños afectados por varios tipos de anomalías. Semejante mentalidad es ignominiosa y totalmente reprobable, porque pretende medir el valor de una vida humana siguiendo sólo parámetros de “normalidad” y de bienestar físico, abriendo así el camino a la legitimación incluso del infanticidio y de la eutanasia».
[Instrucción Dignitas personae]
Pero además de la acusación de inmoralidad e ignominia por prácticas eugenésicas se encuentra una imagen terrible, de mayor envergadura si cabe para la IC: el hombre jugando a ser Dios creando vida a voluntad.

Javier, el llamado bebé medicamento, nació el 12 de octubre de 2008. Apenas cinco días después la Secretaría General de la Conferencia Episcopal Española emitió un comunicado criticando este tipo de "prácticas horrendas" junto con sus "planteamientos emotivos" y cuestionando incluso la dignidad del recién nacido:
“La dignidad del ser humano exige que los niños no sean producidos, sino procreados (…). Por tratarse de una relación puramente personal –no instrumental- la procreación es conforme a la dignidad personal del niño procreado, que viene así al mundo como un don otorgado a la mutua entrega personal de los padres”.
A decir verdad, un comunicado que no parece contradecir en nada la doctrina oficial de la Iglesia contenida en Donum Vitae y Dignitas Personae.

Y entre la alta jerarquía eclesiástica se han expresado opiniones como éstas:
- Monseñor Sgreccia, presidente de la Pontifica Academia para la Vida: "El método de selección del niño medicamento de Sevilla recuerda a Hitler"
- Cardenal Javier Lozano Barragán, presidente del Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud: "Un bebé-probeta, de por sí, es una anomalía: la vida humana es fruto de una donación amorosa mutua. Si no, no es humana. En el laboratorio se producen objetos, en la familia se engendra personas."
- Monseñor Fernando Sebastián, arzobispo emérito de Pamplona y Tudela: "Un embrión humano, desde el primer momento de su existencia a partir de la fusión de los gametos, es un verdadero sujeto humano, portador de un proceso interno y propio de desarrollo, coordinado, continuo y gradual, que le hace digno de un tratamiento singular, como verdadero sujeto de derechos, nunca confundible con una masa inerme de células. Por eso mismo resultan moralmente inadmisibles aquellas prácticas que implican producción arbitraria de embriones, manipulación o destrucción de embriones vivos, con elección de unos para la vida y de otros para la muerte, aunque sea con el fin de aprovechar en todo o en parte sus células en injertos y trasplantes. El fin no justifica los medios."
- Monseñor Luis Quinteiro Fiuza, obispo de Orense: "una persona tiene sentido desde sí misma. Es absoluta en sí misma. Podemos ayudarnos unos a otros, constituirnos en apoyo para los demás. Sin embargo, no se puede generar una vida en función de una utilidad, aunque sea tan humana y fantástica como la devolución de la salud a otra persona".

Frente a ellos, Soledad: "Respeto a todos y pido a todos que me respeten. Yo no he hecho nada malo; todo lo que he hecho ha sido salvar la vida a mi hijo".


-----
Ver también:
- Ecce homo?
- «Nunca debimos sacar la fecundación humana del seno materno»

[Actualizado]
- (Marzo 2010) Nace el primer bebé en España sin distrofia muscular tras un diagnóstico embrionario.
- (Febrero 2012) Nace el segundo bebé-medicamento para salvar a su hermano.

jueves, 2 de abril de 2009

«Nunca debimos sacar la fecundación humana del seno materno»

Este título sintetiza la postura actual de la Iglesia Católica (IC) y sus más fieles seguidores en lo que respecta a la FIVET (fecundación in vitro y transferencia del embrión).
Sobre esta cuestión la IC mantiene una postura muy clara y rechaza incluso el caso hipotético más simple de fertilización homóloga (dentro del matrimonio y ambos gametos son de los propios cónyuges) y sin embriones sobrantes. De la Instrucción Donum Vitae, incluidas cursivas:

La concepción in vitro es el resultado de la acción técnica que antecede la fecundación; esta no es de hecho obtenida ni positivamente querida como la expresión y el fruto de un acto específico de la unión conyugal. En la FIVET homóloga, por eso, aun considerada en el contexto de las relaciones conyugales de hecho existentes, la generación de la persona humana queda objetivamente privada de su perfección propia: es decir, la de ser el término y el fruto de un acto conyugal, en el cual los esposos se hacen "cooperadores con Dios para donar la vida a una nueva persona".
Estas razones permiten comprender por qué el acto de amor conyugal es considerado por la doctrina de la Iglesia como el único lugar digno de la procreación humana. Por las mismas razones, el así llamado "caso simple", esto es, un procedimiento de FIVET homóloga libre de toda relación con la praxis abortiva de la destrucción de embriones y con la masturbación, sigue siendo una técnica moralmente ilícita, porque priva a la procreación humana de la dignidad que le es propia y connatural.
Ciertamente la FIVET homóloga no posee toda la negatividad ética de la procreación extraconyugal; la familia y el matrimonio siguen constituyendo el ámbito del nacimiento y de la educación de los hijos. Sin embargo, en conformidad con la doctrina tradicional sobre los bienes del matrimonio y sobre la dignidad de la persona, la Iglesia es contraria desde el punto de vista moral a la fecundación homóloga "in vitro"; ésta es en sí misma ilícita y contraria a la dignidad de la procreación y de la unión conyugal, aun cuando se pusieran todos los medios para evitar la muerte del embrión humano.
Compárese esto con las siguientes palabras de uno de los firmantes de la Declaración de Madrid, Inma Castilla de Cortázar (me permito otra cita amplia) [1]:
El óvulo, envuelto en la zona pelúcida (o corona radiante), empieza a descender lenta, majestuosamente, desde el ovario por las fimbrias a la trompa. Sin embargo, desde el cuello uterino ascienden precipitadamente hacia la trompa, tras ser capacitados, un ejército de espermatozoides (40-250 millones por mL de semen).
[...] esta manifestación de magnificencia de la naturaleza introduce un elemento de selección casi misterioso. Ese óvulo (sólo uno disponible cada mes, en condiciones normales) es fecundado por un único espermatozoide, histórico momento, que habrá dado lugar a cada uno de nosotros, y no a una hermana o un hermano nuestro, de nuestra misma edad.
En este punto, podríamos preguntarnos: ¿quién está legitimado para seleccionar el óvulo o el espermatozoide que van a dar lugar a un individuo único e irrepetible, en lugar de a otro? Desde esta perspectiva es congruente entender que las personas tenemos derecho a nacer por un acto de amor de nuestros padres y por ese otro componente “mágico” -de azar o providencia- que hizo que fuéramos nosotros, cada uno de nosotros y no otro. En este contexto, se comprende que el acto conyugal sea el único digno de una procreación responsable y estrictamente respetuosa, que no admite ningún tipo de delegación sustitutiva [aquí cita la Instrucción Vaticana Dignitas personae].
No parece necesario insistir mucho en la enorme (por no decir total) confluencia de intereses entre la Iglesia por un lado y los convocantes de la manifestación del 29-M por otro, si bien se trató de hacer ver que, de alguna forma, los postulados de la Declaración de Madrid pueden sustentarse en toda su extensión desde un punto de vista estrictamente científico. Lo que ya vimos en el anterior comentario que no es exacto. Pero es que además sabemos que la ciencia no ha determinado a día de hoy (y tal vez esté fuera de sus capacidades) cuál es el momento en el desarrollo de un embrión en el que podemos considerar que tenemos a una persona o individuo, con todos sus derechos. Y tratar de llevar la ciencia más allá de sus límites a favor de una ideología previa es caer en el cientifismo.

En este sentido, aunque no se trata de un documento doctrinal de la IC, encuentro muy acertado este comentario de la Declaración final de la XII Asamblea General de la Academia pontificia para la vida, que celebró un Congreso Internacional sobre el tema: "El embrión humano en la fase de la preimplantación. Aspectos científicos y consideraciones bioéticas" (27-28 de febrero, 2006):
¿De todo ello se puede concluir que el embrión humano en la fase de la preimplantación ya es realmente una persona? Es obvio que, tratándose de una interpretación filosófica, la respuesta a esta pregunta no es de "fe definida" y permanece abierta, en cualquier caso, a ulteriores consideraciones.

--
[1] En su lección magistral en la Universidad San Pablo CEU con ocasión de la Festividad de Santo Tomás de Aquino, titulada: Bioprotección: de la ciencia a la conciencia (28 de enero de 2009).
Inma Castilla de Cortázar Larrea es actualmente decana de la Facultad de Medicina de esta Universidad y aparte de su importante producción científica destaca por su activismo cívico como vicepresidenta del Foro Ermua.

--
[Actualización]
Dios ama al embrión. Discurso del Santo Padre Benedicto XVI a un congreso organizado por la Academia pontificia para la vida (27 de febrero de 2006).

-----
Ver también:
- Ecce homo?
- Bebé medicamento
.

Ecce homo?

Tras la multitudinaria manifestación del pasado domingo en Madrid, secundada en diferentes ciudades, en contra de la reforma de la ley del aborto que plantea el Gobierno socialista, no ha tardado nada José Blanco en salir a la palestra a dejar claro que el Gobierno "no va a dar ni un paso atrás" en la dirección emprendida.
Por su parte el líder del principal partido de la oposición, Mariano Rajoy, declaraba unos días antes que veía la manifestación "con buenos ojos", aunque sin olvidarse de aclarar, por si hubiera dudas, que "la gente del PP" que acudiera lo haría a título individual. El lunes, en TVE (vía) opinaba que es partidario de permanecer con la ley actual tal como está. Una ley que lleva en vigor más de 20 años y que el PP no modificó en sus ocho años de Gobierno al entender que contaba con un gran consenso y que a mucha gente le parecía razonable. A su entender la ley vigente es respetuosa con el derecho a la vida, si bien “con algunas excepciones”, como la malformación del feto (se permite el aborto hasta las 22 semanas), la violación o el riesgo grave de amenaza a la salud física o psíquica de la madre (hasta las 12 semanas).

Es decir, tanto Rajoy como Blanco, si bien a diferentes distancias, están muy lejos de la reclamación planteada por los convocantes de la manifestación del 29-M que era, ni más ni menos, que la abolición de cualquier ley que no respete y proteja el derecho a la vida de todo ser humano desde el momento mismo de la fecundación. Esto es lo que viene a decir el manifiesto de la convocatoria y así lo han ratificado algunos de los convocantes:

La postura de los promotores de la manifestación del 29-M es clara: “Nos encantaría abolir la ley del aborto, como se han abolido otras leyes injustas. Somos abolicionistas“, ha afirmado Jesús Poveda, de Provida Madrid. Por su parte, Gádor Joya, de Derecho a Vivir, -preguntada por la prensa sobre lo que pedirán a la ministra Bibiana Aído cuando les reciba- insistió en que siempre van a pedir la derogación de la ley del aborto, también la vigente del 85, “pero si esto no es posible, por lo menos, que se cumpla la que hay, porque el 97% de los abortos se hacen en centros privados y por el supuesto de peligro para la salud psíquica de la madre”.
El fundamento de esta postura es muy simple y podría expresarse de la siguiente manera (tomaré prestadas algunas expresiones de la Declaración de Madrid): imagínese usted que está viendo en una película el desarrollo continuo del cigoto desde el momento mismo de la fecundación y concluyendo en el parto de un nuevo bebé. Existe sobrada evidencia científica -se nos dice- de que la vida empieza en el momento de la fecundación (que es el momento en que se constituye la identidad Genética singular). De este modo resulta obvio en la película visualizada que es a partir de la fecundación cuando podemos empezar a seguir sin solución de continuidad el desarrollo de un nuevo ser humano cuyo centro coordinador reside en las moléculas de ADN, resultado de la adición de los genes paternos y maternos, en una combinación nueva y singular. El cigoto (óvulo fecundado) es por tanto la primera realidad corporal del ser humano.
Como dijo el Dr. Poveda: “Nadie se atreve hoy a negar ya que la vida humana comienza en la fecundación. Es irrebatible”.

De este modo tan claro y elocuente es como se pretende trasladar en la opinión pública lo que podríamos llamar una imagen normativa de la cual solo cabe esperar que emane una legislación conforme a ella. Esto es, que reconozca al cigoto la condición de persona con todos los derechos fundamentales que le corresponden, entre ellos el derecho a la vida.

Con la cuestión del origen de "la vida" en la fecundación (así viene expresado en la Declaración de Madrid) o, con mayor cuidado, de "la vida humana" sólo diré que igual de vivos e igual de humanos son los gametos existentes (espermatozoide y óvulo) antes de la fecundación. Ambos son, también, vida humana. Y esto es irrebatible.
Asimismo, estirando las expresiones, ya que una célula humana (por ejemplo un óvulo humano fecundado o sin fecundar) es un ser vivo además de humano, podemos decir que es un ser humano, sin por ello aceptar necesariamente que se trata de una persona con derechos.

Se juega pues al equívoco (como poco) con el lenguaje, pero esto no es un mal hábito exclusivo de los promotores de esta campaña.
En la misma noticia de Religión en libertad se añade que la Conferencia Episcopal Española, al igual que Rajoy, también observó "con buenos ojos" esta iniciativa a favor de la vida pero sin decidirse a apoyar oficialmente la marcha y dejando igualmente claro que los sacerdotes que quisieron asistir lo hicieron "a título individual". ¿Significa esto una misma postura de fondo que el Partido Popular? En absoluto. En el caso de la Iglesia la convergencia de opiniones e intereses sobre este tema particular con los de los organizadores de la manifestación es total. No obstante debió parecer tácticamente conveniente dejar propagar la idea de que ésta era una movilización más inspirada en supuestos conocimientos científicos -y por tanto se supone que más neutrales y objetivos- que por el dogma religioso. Pero es de hecho de la Iglesia Católica y no de "la ciencia" de la que emana la doctrina siguiente:
"Desde el momento en que el óvulo es fecundado, se inaugura una nueva vida que no es la del padre ni la de la madre, sino la de un nuevo ser humano que se desarrolla por sí mismo. Jamás llegará a ser humano si no lo ha sido desde entonces. A esta evidencia de siempre... la genética moderna otorga una preciosa confirmación. Muestra que desde el primer instante se encuentra fijado el programa de lo que será ese viviente: un hombre, este hombre individual con sus características ya bien determinadas. Con la fecundación inicia la aventura de una vida humana, cuyas principales capacidades requieren un tiempo para desarrollarse y poder actuar". Esta doctrina sigue siendo válida y es confirmada, en el caso de que fuese necesario, por los recientes avances de la biología humana, la cual reconoce que en el cigoto resultante de la fecundación está ya constituida la identidad biológica de un nuevo individuo humano.
[Instrucción Donum Vitae]
Pero precisamente la genética moderna no respalda la presunción de que a partir de la fecundación ya podemos seguir sin solución de continuidad la evolución de un ser humano concreto y con sus características ya bien determinadas.
Daré dos ejemplos para refutar tal aseveración. En primer lugar tenemos el caso de los hermanos producidos a partir de un único óvulo y un único espermatozoide, llamados gemelos monocigóticos (o univitelinos) por derivar de un único cigoto inicial que da lugar posteriormente a dos embriones. ¿De cuál de los dos hermanos resultantes era el cigoto inicial su "primera realidad corporal"? ¿Tiene acaso algún sentido tal expresión?
En segundo lugar también puede darse el caso, por raro que sea, en que dos cigotos distintos, con dotación genética diferente, se fusionan para dar lugar a un solo embrión (al que suele denominarse "quimera"). El individuo resultante, cuando logra sobrevivir, tiene dos poblaciones de células genéticamente distintas (no un código genético resultante de la fusión de los dos originales). Dos códigos genéticos como resultado de la fusión de dos cigotos pero un solo individuo.
Es claro que cualquiera de estos dos casos no encaja en el propósito didáctico de la película que se nos ofrecía antes. Por eso, para evitar el fastidio de que nos estropeen un buen relato a favor de una buena causa, es mejor omitirlos.
Cualquier definición de persona (como individuo de la especie humana, acreedor de los mismos derechos fundamentales que cualquiera de nosotros) que aspire a resultar razonable y aceptable debe excluir de sus características, creo yo, la facultad de fisionarse en dos personas o bien de fusionarse con otra persona en una sola.
El "momento" de aparición de la persona debe buscarse forzosamente en alguna secuencia posterior de la película y la regla debe poseer carácter universal, sin excepciones como las que encontramos en la pretensión de fijar en la fecundación la aparición de una persona única y singular.
En rigor una excepción no confirma una regla sino que la desmiente.

Pero hay algo más, y de la mayor importancia, involucrado en la doctrina de la protección al cigoto, y esto es el rechazo a las técnicas de fertilización in vitro. Trataré esta cuestión en próximos comentarios.
Ahora no quiero concluir sin manifestar mi apoyo a esta manifestación pro vida en sus propósitos más inmediatos: tratar de paralizar el nuevo proyecto de ley y, a la vista del coladero en el que se ha convertido la ley actualmente vigente, buscar su reforma o, al menos, su correcto cumplimiento. Es decir, ir en la dirección de restringir el número de abortos, no de aumentarlos.
Aunque lo mejor sería intentar elaborar una nueva ley sobre el aborto con el mayor consenso real posible y que minimizara la polémica, es decir, contando con representantes de las distintas opiniones mayoritarias en busca de un criterio.
La búsqueda de ese criterio, en mi opinión, debería emprenderse obligatoriamente con un espíritu conservador, por analogía con el principio jurídico del "in dubio pro reo".

-----
Ver también.
- «Nunca debimos sacar la fecundación humana del seno materno»
- Bebé medicamento
.